Expositores del trabajo rural pusieron en valor productos que nacen de la integración regional, del cuidado del agua y de un territorio sano sin megaminería.
El sábado 14 de marzo se desarrolló en el gimnasio municipal de Gan Gan, en Chubut, la décimo segunda Feria de actividades productivas de la meseta de la que participaron productoras y productores tanto de la localidad anfitriona, como de Chacay Oeste, Bajada del Diablo, Laguna Fría, y Trelew, entre otras. Reunidos para compartir sus producciones entre vecinos y para mostrar que el agua se puede utilizar para producir variedad de productos sanos, la feria incluyó la venta de frutas y verduras, conservas, dulces, panes y charki, así como productos textiles: hilados, fieltro y tejidos con lana de ovejas de la zona; también artesanías de pintura en madera, estampados, prendas de vestir y del taller de costura, productos de limpieza y artículos escolares. Hasta allí se acercó Iván Paillalaf, quien recuperó para Sur Arriba testimonios de las y los expositores a fin de conocer en primera persona el valor de este espacio que integra a productores rurales y sus familias de las ciudades.
Crónica realizada gracias a la corresponsalía de Iván Paillalaf desde Gan Gan
Gonzalo Painenen es de Trelew y llegó a la feria en homenaje a su abuela, Rosa Béjar. En conversación con Iván destaca que participó por dos motivos: primero para compartir un poco de la producción que hacía su abuela Rosa y hoy su abuela Fermina Painenen “en Bajada del Diablo, que es una zona en zona de sierra, muy linda, con mucha agua; se da todo tipo de frutas con las que ella durante años hizo su producción de conservas, de dulces, de salsa de tomate, entre otras cosas”. También para mostrar y vender su reciente emprendimiento de charki que, explicó, consiste en “carne deshidratada, método ancestral de conservación de la carne cuando no existía la refrigeración”.
¿Por qué la importancia de la feria? Para Gonzalo “la feria es un lugar y un espacio que se tiene que seguir sosteniendo, es fundamental para que la gente de la meseta pueda compartir sus producciones, para que se visibilice frente a la gente del gobierno que también hay vida acá en la meseta, que hay producción, que el agua se puede utilizar tranquilamente para producir un montón de cosas y que no se piense en la megaminería, por ejemplo, como una salida a futuro”.
Celebró esta feria y destacó la integración que representa: “que en el futuro puedan haber muchas más y que lleguen a mucha gente, que se involucre la gente de los distintos parajes, de los distintos lugares de la meseta, y siga llegando a la ciudad. Mi idea es, en la medida de lo posible, seguir viniendo, seguir apostando a esto, compartirlo con la gente cercana y que sepa de esta realidad que es tan nuestra”.
Estela Huichulef participa de cada edición de la feria y en su puesto de venta pudieron apreciarse productos textiles realizados con lana natural de la meseta, como sus hilados y los tejidos en telar de su hermana. Con orgullo reafirma el compromiso comunitario:
“A mí me encanta porque es una manera de integrarnos más como comunidad, mostrar lo que hacemos realmente todo el año, con lo poco que tenemos podemos salir adelante si queremos”.
Verónica Milla vive en Laguna Fría, es la segunda vez que participa en la feria productiva y está conforme porque le fue muy bien. Trajo para vender fieltro hecho con lana cruda y lana industrial, sus textiles en agujado y telar como el telar mapuche, pintura en madera, y ñanco lawén- planta medicinal de Argentina y Chile, que en nuestro país se extiende desde Neuquén hasta Santa Cruz. Es esencial en la cosmovisión Mapuche- Tehuelche para el equilibrio de la salud y se recolecta respetando ciclos naturales.
“A mí me gusta hacer tejidos con los animales autóctonos de acá que es algo que me gusta un montón, y la feria me vino re bien. Ojalá hubieran más para tener una entradita más”, sostiene Verónica, ya que como recuerda, su bienestar depende de los animales y de las cosechas: “No tenés un sueldo así que tenés que rebuscártelas. Por eso hago esto, es algo que me sirve. Yo re contenta.”
“En la meseta sí se produce”
“Hace varios años que participo en la feria productiva. No me acuerdo cuándo fue mi primer año, pero ya hace montón que empecé. Es un placer estar en la feria y demostrar que en la meseta también se pueden hacer cosas”. Gilda Vargas es de Gan Gan, forma parte del grupo que trabaja en la capilla de la comunidad y participó en la feria con su reciente emprendimiento de impresiones, de estampados. Como destaca: “ahora tengo lo que es impresiones, pero me gusta ver que se puede producir lo que es fruta, verdura, ya que la tierra sí se puede trabajar, hay mucha gente que la sabe trabajar. Es decir, yo no soy buena en ese tema pero admiro a la gente que produce, creo que eso es una gran satisfacción para muchos”.
Recuerda que “el primer año o el segundo fue una feria muy grande, porque trajeron animales, ovejas, chivas para presentar. Y vos decís ¡guau!, en la meseta sí se produce, sí hay producción. Así que bueno, admiro cada cosa que hacen, admiro el esfuerzo de tanta gente, de tantas personas que por ahí tienen sus quintas, sus invernáculos, sus terrenos donde ellos cultivan, y después poder ver el esfuerzo… Eso es maravilloso”.
“¿Por qué para vos es tan importante dar cuenta que la meseta sí produce?”, consulta Iván a Gilda: “Mirá, yo empecé hace un par de años con el tema de ver la producción. En su momento, una cuando es niña o está enterando en la adolescencia no le da importancia, es la verdad. Y después que empecé a ver cómo producían, ver el esfuerzo de tanta gente, es más en mi mamá por decirte: en la producción, en el plantar, en el cuidar sus plantas para poder consumir, ahí una ve el esfuerzo y ve las cosas que produce la tierra.
También después me informé cómo mantener la tierra. Anduve en el tema de las movidas del no a la megaminería, ahí aprendí muchísimo. Aprendí el valor que hay que darle a la tierra, el cuidado del agua y lo importante que es mantener la tierra sana, mantener el agua, el cuidado de nuestro territorio. He buscado información, he intentado hablar con personas diferentes, escuchar sus puntos de vista, preguntarles qué es lo que piensan, y así me fui formando mi idea.
Por eso siempre digo: el cuidar el agua, cuidar el territorio, yo creo que es lo más sagrado, porque va a llegar un momento en que nosotros no vamos a estar pero van a quedar otros niños, van a quedar nuestros hijos, nuestros nietos, y es algo que hay que cuidar y proteger; porque es lo único que no se vende, que no nos cobran. Por ejemplo, acá en la meseta no nos cobran el agua.
El tema del cuidado del agua y del territorio es de la casa común, lo trabajamos mucho dentro de la capilla, y ahí una ve la importancia que tiene todo, así que yo respeto. En su momento aprendí el no comerte un caramelo y tirar el papel, que el papelito se guarda en el bolsillo y se tira en casa. Y yo eso creo que lo inculqué mucho en mi hijo, mucho en otras personas. El cuidado en la casa común lo tengo muy grabado y trato de implementarlo en varias cosas o en todas”.
Precios accesibles para la gente de la zona; un ingreso para el hijo que estudia en la ciudad
Es la primera vez que Beatriz participa en la feria con sus productos que vende “a precios accesible para la gente, como guardapolvos, chaquetillas, colores”. También con “los tradicionales cintos. Y algo de ropa como para el campo: térmicos, unos borcegos. Todo accesible para la gente que llegó a la feria”.
Pero qué la motivó a participar: “El motivo por el cual empecé mi emprendimiento fue porque mi niño empezó a estudiar en la ciudad” responde Beatriz a Iván. “Yo soy de Gan Gan, soy auxiliar, soy mamá de tres nenes, mi entrada es mi lugar de trabajo y esto fue un empuje para poder ayudarlo a él en la distancia y poder solventar los gastos que él está teniendo allá. Y la feria estuvo muy linda, muy agradable, una buena experiencia para continuar”.
Rita Bozone es de Gan Gan, trabaja en Cáritas y con un grupo de mujeres hace muchos años desarrolla un taller de costura en el centro comunitario del pueblo, los días lunes, martes y miércoles. Recuerda que con las mujeres del taller participan de la feria desde el primer año. “¿Qué trajeron para la feria hoy del taller de costura?” Se interesa Iván: “Trajimos almohadones, cortinas, sábanas, manteles, chaquetas, accesorios para baño. Y también gorritos artesanales que son de lanas de oveja de acá de la meseta, que se hilan con uso para hacer los gorritos”. “Feley Tatí”, agradece el cronista y renueva preguntas: “Y para las mujeres que participan del grupo ¿es una entrada de dinero?”. Para ellas, aclara Rita “según lo que se venda, las prendas que hagan, dejan una prenda para ellas y una para el taller, y así trabajamos para mantener el taller”. Pero la feria es más que un ingreso. Como destaca: “toda la gente tiene sus productos que hacen acá en la meseta y los presentan en la feria. Está bueno para la gente del campo también que vengan a presentar sus productos, porque a veces nosotros nos quedamos con las cosas que hacemos y no las mostramos…”
“…Y esta feria está muy buena para eso, para mostrar lo que se hace en la meseta: muchas veces dicen ‘en la meseta no se hace, no hay, es una zona de sacrificio, no hay trabajo’. Pero nosotras, como mujeres que nos hemos criado en el campo, conocemos la realidad de nuestro pueblo: de nuestra meseta, la gente del campo, cómo se ha criado. Se ha criado luchando con sus animales, y esta feria -reitera- está buena para mostrar lo que se hace. Nosotras como mujeres luchadoras seguimos luchando y haciendo esfuerzo por nuestros recursos, defendiendo nuestros recursos. Y nosotras no queremos que la megaminería venga acá a Gan Gan y diga vamos a hacer un proyecto de trabajo. Por eso es que hoy estamos mostrándonos aquí en esta comunidad, como vecinos nos estamos juntando para mostrar lo que hacemos”.
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