por Fabricio Cardelli
Tras el caos del Chubutazo, la revuelta popular de siete días que consiguió la derogación de la ley minera en diciembre de 2021, la justicia provincial fue selectiva para investigar. Por un lado archivó las decenas de denuncias por violencia institucional durante la represión policial a las masivas protestas, y por el otro, procesó, acusó y condenó a un grupo de jóvenes de Rawson por aquellos incendios y destrozos en edificios públicos. El proceso, que duró tres años y comenzó con 24 investigados, fue un procedimiento irregular y flojo de pruebas, según consta en el expediente completo del juicio al que accedimos. El caso fue impulsado por la fiscal Gómez, rubricado por la jueza Ponce y aplaudido por el gobernador Torres. Uno de los pibes acusados, Lautaro Martínez, se suicidó antes del fallo y luego, en una decisión de último momento, fue absuelto. Los demás, seis jóvenes laburantes, fueron condenados; dos recibieron penas de cumplimiento efectivo.
Uno de ellos, Naúm, conversó con Sur Arriba. Después de pasar 38 noches en el penal de Rawson (Navidad y Año Nuevo incluidos) obtuvo la prisión domiciliaria. Nos contó, con una tobillera en el pie, que participó de aquellas movilizaciones junto con su familia “por el agua”, “porque era el futuro de los nenes; de mi hijo y de mi sobrina”; que sufrió la represión él mismo con un balazo de goma al lado del ojo y vio cómo la policía “los cagaba a palos”. Además, denunció que la fiscal Gómez los insultó en el juicio y afirmó: “estaba todo armado”. Pero no baja los brazos y aún confía en la justicia: “la esperanza siempre está”.
Playa Unión. Miércoles. Tarde de verano, febrero. Entrevisto a Naúm en su casa -un departamento en un primer piso donde cumple prisión domiciliaria tras estar más de un mes detenido en el Instituto Penitenciario Provincial (IPP) de Rawson. Mientras grabamos la nota en la mesa con unos mates, Mariana, su tía del corazón, se sienta atrás de Naúm, en el sillón frente a la tele, para que él no la vea; y no puede contener las lágrimas, pero no quiere interrumpirlo ni que se distraiga, y se angustia en silencio escuchando al pibe que cuenta por las que tuvo que pasar.
Naúm habla poco pero dice. “Mi familia siempre estuvo, mi mujer, mi hijo, mis viejos, mi tía. Se sintió esa fuerza”. Según su familia, está más fortalecido desde que le salió la domiciliaria. Pero las 38 noches en el penal fueron duras, con sólo una visita por semana. En una de esas visitas le confesó a la familia lo que en esta nota no dijo: “no aguanto más”. Pero aguantó. Y salió. Y ahora tiene esperanza: “tiene que haber absolución”, dice.
Si no, si el Superior Tribunal de Justicia deja firme el fallo de primera y segunda instancia, deberá volver a la cárcel: su condena es de cuatro años por los delitos de incendio y hurto y es una pena de cumplimiento efectivo. No me animo a preguntarle qué si eso pasa.
Si el STJ deja firme el fallo, Naúm deberá volver a la cárcel: su condena, por delitos de incendio y hurto, es de cuatro años y de cumplimiento efectivo.


Chubutazo, represión, una bala cegadora y el fuego | “Fui por el agua; por mi hijo y mi sobrina”
-Gracias por recibirnos en tu casa, Naúm. ¿Cómo te gustaría presentarte?
-Soy Mauricio Naúm Vargas, tengo 25 años y soy de acá de Rawson. Laburo desde los 15 y ya a los 16 hacía las temporadas en el puerto, donde trabajaba hasta la condena. También laburé en una carnicería fuera de la temporada del puerto. No tengo antecedentes. Siempre haciendo las cosas bien.
-Tema chubutazo. ¿Cómo viviste aquellos días, cómo te los acordás?
-Y… de acordarme… fueron momentos muy duros para la provincia, por la aprobación de la megaminería.
-¿Y cómo fue la decisión en aquellos días de ser parte de esa movilización masiva?
–Fui con mi viejita, con mi hermano, con mi señora; mi hermana con su hija igual había ido, porque era el futuro de los nenes, el día de mañana. Y aparte fue en toda la provincia.
-Eso del futuro, ¿a qué te referís, al agua?
–Al tema del agua, sí. Más que nada por mi hijo, mi sobrina. Ellos eran chiquitos en ese momento.
En una época donde cuesta proyectar una perspectiva de futuro posible, el agua también es un símbolo de esperanza: la conservación de lo que tenemos, cuidarlo por nosotros y para los que vienen. Un buen motivo para salir a la calle, para manifestarse, cuando uno como pueblo entiende que le están arrebatando el bien común más preciado, ¿no?
-¿Cuánto tiene tu hijo ahora?
-Cumplió, el 23 de enero, 10 años.
-¿Y vive con la mamá?
-Sí. Y ahora lo estoy viendo más seguido -tras los 40 días que estuve preso. Viene todos los días.
-Durante aquellos días hubieron incidentes (destrozos, incendios en varios edificios públicos) y por esas situaciones es que a vos la justicia te llevó a un juicio y te condenó. ¿Qué pruebas tienen?
–Por una campera me culpan como que yo estuve ahí (en el edificio del Ministerio Público Fiscal de Rawson). Durante los hechos se hizo un video; ese video se llevó a la Brigada (NdR: División Policial de Investigaciones de Rawson), y la Brigada sacó una foto mía del Facebook en la que estaba con esa campera, una campera de Argentina que era similar… y de ahí ellos sacan todo.
-¿Vos tenés una campera que coincide con la campera que ven en el video? ¿Para ellos eso es determinante como prueba?
– Sí.


Hay un pibe con una campera de Argentina que parece comenzar un incendio en el edificio de MPF (16 de diciembre de 2021). Según consta en el expediente, el sobre papel madera con esa campera, prueba clave para llevar a la cárcel a Naúm, estaba “adulterado al encontrarse roto”. Además, el perito Julio Canteriño, propuesto por la fiscalía, confirmó en el juicio que “…no se logró establecer características físicas y morfológicas que permitan la identificación de Vargas…”. No pueden afirmar que físicamente el del video es Naúm. Muchos de los testigos fueron policías que hicieron inteligencia a posterior sobre fotos de redes sociales de los condenados y policías infiltrados en las protestas, como se probó que hubo en redes sociales. ¿Quién empezó el fuego? ¿Hubo zona liberada?
La prueba contra Naúm, “adulterada”: el sobre que contenía la campera estaba roto. Además, perito: “no puedo dar identidad”… “a la identificación de Vargas” en el lugar del incendio. Le dieron 4 años de cárcel.
-¿Te acordás de la represión que hubo en esos momentos?
–Sí.
-¿Qué te acordás?
–Te tiraban tiros, te cagaban a palos, como si nada; pasabas por la calle y… balazo de goma.
-¿Sufriste algo de esa represión?
-Sí. Un perdigón de goma en el ojo, abajo del ojo.
-¿A cuánto de darte en el medio del ojo?
-No sé, 2 ó 3 centímetros (muestra el ojo izquierdo).
-¿Y viviste más de una represión de esas?
-Sí, dos veces.
La doble vara del poder judicial genera bronca: “muchos fueron víctimas en la represión. La policía te tiraba tiros, te cagaba a palos. Me tiraron un perdigón abajo del ojo”




/Fotos: Alex Dukal / Tosca Gráfica/
-Esa represión todavía está impune. ¿Qué te genera, a vos que estás condenado, que no haya avanzado la justicia en las denuncias de vecinas y vecinos?
–Bronca, al saber que fueron muchos los que fueron víctimas en la represión, porque fueron muchas personas.
-¿Vos lo viste? ¿Qué viste?
-Sí. Vi cómo le tiraron tiros a una persona de acá a dos metros, a un metro le tiraban tiros con balas de goma. Nos cagaban a palos, igual.
Según documentamos a través del Ministerio de la Defensa Pública, hay 47 denuncias efectivas por violencia institucional en la represión de Rawson del 15 y 16 de diciembre de 2021. En total, atendieron a más de 150 personas, pero muchas de ellas no se animaron a denunciar. “Ese trabajo fue solo de la Defensa Pública; la fiscalía, que debió investigar y asistir a esas víctimas, nada”, nos confió un abogado del área. El jefe de los fiscales de Chubut es Jorge Miquelarena, en el cargo de procurador desde 2008.
El proceso | “Estaba todo armado”

-Vamos al proceso judicial. ¿Por qué creés que desde la fiscalía, la misma jueza, insistieron tanto con tus condenas?
–Algo hay. Porque no tienen ninguna prueba contra mí. Y ellos quieren meter miedo a la gente, para que no salga, para que quede todo en la nada y que el día de mañana no haga nada a la gente.
-Te referís a que hay algo que no se cuenta, algo más de lo que no se ve; ¿eso me querés decir con “algo hay”?
-Sí.
-¿Creés que lo lograron, lo de “meter miedo”?
–No. Para mí no.
“La causa está toda armada. Quieren meterle miedo a la gente para que no salga, para que no haga nada”
-Durante el proceso, ¿qué ibas sintiendo? Una vez que te sentaron ahí en el banquillo, empezó el juicio, viste cómo se manejaba la fiscal Florencia Gómez, cómo fue asistida por la jueza Ponce… (ver aparte)
–Siempre me presenté a todas las audiencias. Y la sensación: que estaba todo armado, que iban todo armándolo, todos los jueces que intervinieron en la causa (NdR: tras el apartamiento de Ponce, el juez Javier Allende)… Porque Gómez desde un principio ya nos trataba como si fuéramos unos presos más. Siempre cumplí y por eso, capaz, la bronca que tiene.


-¿Basado en qué decís “estaba todo armado”?
-En cómo se manejaban ellos; todo mal hacían. El proceso, todo mal fue… de una campera a estar en cana…
– Me contás específicamente de ese hecho, que es con el que te llevan a la cárcel. ¿Cómo fue que presentaron la prueba en el juicio?
-Desde la fiscalía presentaron un video en el que aparecen dos chicos en una ventana -en el MPF; y uno hace el hurto y ahí lo culpan de prender fuego con otro no identificado (nunca lo nombraron en el juicio). Y después presentaron una foto de un chico parado en medio de la calle tirando una piedra -que según la fiscalía es Naúm.
Como bien señaló Miguel Moyano, abogado de Naúm en el juicio, la pericia scopométrica fue insuficiente (no se pudo confirmar que físicamente es Naúm el del video). Entonces, la jueza Ponce validó una “identificación impropia” de la Brigada de Investigaciones, debido a que el personal policial posee un “conocimiento aprendido”. O sea, se apoyó en el olfato policial -que le había permitido allanar la casa de Naúm y encontrar una campera como esa del video. Le bastaron “indicios” y “pruebas indirectas”, según escribió al sentenciar a Naúm.

-Me contaron que durante el juicio la fiscal Gómez insultó a los acusados, ¿fue así?
-(Decía) “Estos negros”, sí.
-¿Eso lo dijo durante el juicio?
-En un cuarto intermedio: “hay que tratarlos así a estos ‘negros’”.
El relato de Naúm coincide con el expresado por Lucas Espinoza, otro de los jóvenes condenados, cuando lo entrevisté previo a la sentencia [abril 2025, ver recorte abajo]. “Hablando con sus abogados, de repente tira un comentario: ‘son todos negros’, mirándonos a los acusados. Le pedí al abogado que hiciera una presentación ante la jueza y a ésta no le importó; dijo que el respeto debía ser para todos iguales y nos llamó la atención por las llegadas tardes a la audiencia”, relató Lucas (que también trabaja en el puerto). Incluso, la mencionada jueza Ponce mandó a allanar y hacer traer con la Policía a los acusados por no asistir a las audiencias. “A algunos pibes ni les calentó venir. Cuando me tocó declarar y hablé sobre mi allanamiento (NdR: a las 3am irrumpieron en su casa, donde había tres nenas pequeñas), se me hizo un nudo en la garganta. Y después la fiscal Gómez hacía chistes como ‘no vas a llorar, ¿eh?’. Es una provocadora”.

Uno de los pibes se suicidó antes de la sentencia.
¿Será la fiscal Gómez así de picante también con los policías denunciados por violencia institucional durante la represión organizada, en la que vecinas y vecinos relataron golpizas, en la que dejaron sin visión de un ojo a un pibe, en la que le dispararon 31 balazos en el cuerpo a un docente, en la que tuvieron detenida por horas a una piba en el estacionamiento de la Legislatura y en la que amenazaron de muerte a otra piba si hablaba después de manosearla? Entre otras violaciones a los derechos humanos durante el Chubutazo hoy archivadas.
¿O no los investigará, como hasta ahora?
“La fiscal Gómez nos insultó en audiencias: ‘hay que tratarlos así a estos negros’”. Otro de los condenados coincide con la versión. Pasó como si nada.
Abril de 2025. Tras el juicio oral, el jurado encontró culpables a seis de los ocho acusados (uno de ellos, Lautaro Martínez, se suicidó la noche anterior a la sentencia tras tres largos años de proceso; luego fue absuelto, irónicamente). La jueza Ponce debía fijar las penas en esa misma instancia -según el código- pero en su lugar decidió fijar una nueva audiencia para hacerlo y le permitió en ese lapso ampliar los fundamentos a la fiscal Gómez: este error técnico le valió el apartamiento de la causa por “imparcial”; en su lugar, el juez Javier Allende fijó las penas.A mediados de diciembre pasado, la Cámara Penal (segunda instancia) avaló todo lo actuado en el juicio: la fiscal Gómez podría ahora sí pedir la prisión efectiva. Pero al hacerlo, inexplicablemente, la Oficina Judicial volvió a asignarle a la jueza Ponce, a pesar de estar recusada, la decisión de firmar las detenciones de Naúm y de Damián Díaz -el otro de los condenados con prisión efectiva. Y aquí, una nueva falta de la fiscal Gómez que fue asistido por Ponce: en vez aducir que la sentencia tenía doble conforme (condenas en 1° y 2° instancia) y podría corresponderle prisión efectiva, pidió en su lugar la “prisión preventiva” argumentando que había “peligro de fuga”, (cabe cuando aún no hay sentencia). La jueza Ponce le contestó a Gómez que “encuadre legalmente la petición”. Gómez hizo caso, y ahí intervino la jueza María Laura Martini para hacer efectivas las detenciones, que se concretaron el viernes 19 de diciembre de 2025.

Igual volvió a intervenir en la causa para asistir a Gómez y firmar las detenciones de Vargas y Díaz.
“El proceder de la jueza Ponce fue totalmente irregular, presumo por la influencia mediática que tuvo el caso, con mucha expectativa política, tipo condicionamiento”, expresó Oscar Romero, uno de los abogados junto con Abdo Manyauik de Naúm y Damían, entrevistado por este cronista.
Estos errores de fiscal y jueza serán la clave del recurso presentado por la dupla defensora, contratada luego del juicio, tras lo cual los condenados iban a obtener la prisión domiciliaria un mes y medio después.
“Los necesito presos”, una frase que la fiscal habría utilizado al requerirlo.
La detención | “Fue difícil, tenía miedo, angustia”



| Los tres jueces de Cámara (segunda instancia) que dejaron firme el fallo: Zaratiegui, Barrios y De Franco. “La Cámara avaló todo”, expresó Romero, abogado de Naúm.
-¿Querés contar cómo fue tu detención?
-Sí. Yo estaba laburando, me saltó la condena y me fui a entregar. Me saltó la condena el 18 de diciembre de 2025 (NdR: tras el fallo de Cámara- segunda instancia), el 19 a las 2:30 pm me fui a entregar, en la comisaría de Playa Unión. De ahí me llevaron a la comisaría primera de Trelew, esa misma noche: ahí estuve dos días. Y el 21/12 a las 6:30 pm, traslado al IPP.
-¿Cómo fue ese traslado, qué ibas pensando en ese momento?
-De no pisar nunca la comisaría a pisar un penal, ya…
-¿Habías tenido algún problema antes con la policía?
-No, nunca.
-¿Cómo fue el entrar en ese momento?
-Miedo, angustia…
Naúm relató cómo fueron las 38 largas noches en el penal (IPP). Le asignaron un pabellón con 25 internos, todos condenados por delitos graves con penas de 15, 18, 25 años. Las celdas son de a dos: le tocó con El Flaco, “un amigo… bah, que conocí ahí”, recordó. Dice que le mostró los papeles de su causa al Flaco y él mismo le decía que, “viéndolo desde afuera, estaba todo armado”. Le pregunté si sintió apoyo del pabellón, me dijo que el apoyo que más sintió fue el de su compañero de celda, que le contaba “cómo era la movida ahí dentro”, que siempre había estado para ayudarlo. “Hablar con él me llevó los días; si no te la pasabas mirando el techo y es difícil”, expresó Naúm. Las celdas permanecían abiertas de las 8 de la mañana a las 11 de la noche. Admitió que sintió que le podía pasar algo ahí dentro, “como tener una pelea, que te saquen; te buscan quilombo por nada; lo presentía. Y zafé”.
Y así pasaron las fiestas adentro y llegaron al fin las buenas noticias: afuera. Les salía la prisión domiciliaria, a él y a Damián Díaz. Fue el 29 de enero.
-¿Qué pensás cuando ves la tobillera?
-Todavía no caigo.



-Del tema del acompañamiento. ¿Cómo lo sentiste?
-Y el acompañamiento siempre fue de mi familia, siempre estuvo. Amigos, estuvieron, sí, pero… ahí te das cuenta quién está y quién no.
-Y en las audiencias había gente que apoyaba, apoyando la causa ¿Sentías ese apoyo de afuera? ¿Qué te generó?
-Sí. Se sintió esa fuerza.
–¿Cómo te afecta? Todavía debés estar con la guardia alta… En cuanto a lo mental, el proceso de desgaste…
–De lo mental, que te la pasás pensando, pensando el porqué.
Y entonces, ¿qué hacemos?
-¿Te arrepentís de haber ido esos días del Chubutazo? Mira la que te comiste después.
-No me arrepiento porque fue mucha la gente. Lo que tengo bronca es por qué a mí, por qué me tocó a mí. Porque podría haber sido cualquiera.
“Fui por el agua, por el futuro de mi hijo y mi sobrina”
-¿Cómo afectó a tu entorno? ¿Sentiste cómo les afectaba, cómo les pegaba eso?
-Sí, estaban muy mal ellos. Muy mal.
-Suponiendo que vos te absuelven. Y a los meses vuelve a haber una gran movilización. ¿Vas a ir?
-Y no. Ya no. Por mi caso, ya no. Porque por algo así me armaron toda esta causa.
Le pregunto a Naúm si encuentra alguna explicación de por qué le tocó a él y a ese grupo de pibes atravesar este proceso, si encuentra alguna coincidencia con los demás jóvenes que llegaron a juicio, a los que no conocía hasta que los vio en las audiencias. Le consulto si encuentra alguna característica común, ya que ninguno comparte militancia ni partidaria ni asamblearia. Me dice que no, que esa es una buena pregunta. Pareciera que el único rasgo que comparten los condenados es ser pibes pobres de los barrios de Rawson.
Y también comparten un detalle: no fueron del grupo de defendidos por el abogado de la Defensa Pública Damián D’Antonio, quien había preparado una sólida defensa y había documentado la represión durante el Chubutazo como “organizada, sistemática y planificada”. Todos los defendidos por éste fueron sobreseídos y D’Antonio no pudo así expresar en el juicio oral sus argumentos.
¿Fue esto un acto de justicia o una estrategia para que el mencionado defensor no ventile toda su prueba en el juicio?
El efecto disciplinador, sin embargo, sí tuvo secuelas.
-¿Cómo sigue? ¿Cómo creés que termina esto?
–Ahora queda apelar y la posibilidad de la absolución, que tiene que ser así, para mí.
-¿Cómo haces para confiar después de todo lo que pasaste? Porque el mismo sistema que te metió preso, es el que ahora te puede liberar . ¿Tenés una esperanza?-Y la esperanza siempre está. Siempre está. Vamos a ver, con los tiempos ahora. Como te dije, el por qué se va a saber después de todo esto, cuando termine.
Una síntesis de cómo se hizo viral la pueblada, que fue callada y tergiversada por los medios tradicionales de la provincia y de Buenos Aires.
Terminamos la entrevista cuando empieza a caer la tarde en Playa Unión. Antes de irme de su casa – prisión, lo saludo a Naúm con un apretón de manos y me sale decirle que fuerza, que todo va a salir bien. Al salir entra su hijo, de 10 años, que lo viene a visitar. Al penal, Naúm no lo dejaba entrar (“no quería que viera cómo era ahí”). El nene lleva puesta una camiseta de la selección Argentina, comparten con su papá la pasión por el fútbol; toda esta mierda los hizo unirse un poco más. Me vuelvo por la ruta pensando en el inicio de la entrevista, cuando Naúm me contó por qué decidió salir a la calle en aquel diciembre de 2021: era por el futuro, era por el agua, era por su sobrina y por su hijo. Pienso en Lautaro, pienso en la presión que debió haber sentido durante el proceso, el miedo y la soledad, ¿no era eso lo que buscaban desde el Poder Judicial? Y me pregunto: ¿saldremos nosotros a la calle por injusticias como la de Naúm, que la está pagando por todos? ¿O vamos a creerle a la justicia de Chubut que “algo habrá hecho”?







Excelente crònica. Gracias, Fabricio por la profesionalidad. Nos permite saber fehacientemente que las causas fueron armadas para desarmar la lucha por el agua. No lo lograrán.
Gran investigacion y elaboracion de la nota. Un papelon lo que hizo la justicia. Por suerte hay periodismo verdad, como este, que permite a la gente conocer lo que en realidad ocurrio. Felicitaciones Fabri por tu trabajo.