Diciembre es caótico. Fin de año, cierres, actos escolares, eventos, juntadas sociales, compras, fiestas en familia. ¿Te podés imaginar estos días intensos sin agua? No estamos tan lejos… El panorama para este verano, 2025/2026, nos lo pone de frente: llovió poco y nevó casi nada en la Cordillera patagónica durante el invierno, en las nacientes del río, así que nada o casi nada trae agua abajo. ¿Y entonces? A aguantar con las reservas del Dique Ameghino, que ya estamos consumiendo ahora. ¿Y ya? Y, no, porque si en el invierno próximo no hay nieve ni lluvias en la cabecera del río Chubut, el que abastece al 50% de la población, ¿a qué reservas vamos a recurrir como manotazo de ahogado (sin agua)?
El calentamiento global ya llegó: nos falta el agua
El agua es un derecho humano imprescindible, reconocido por la ONU. La emergencia climática global, concepto al que la ciencia mundial llegó por consenso y el gobierno nacional niega, es uno de los factores clave de la sequía que nos aprieta, que llegó para quedarse como nueva normalidad. Una de sus características es su condición de “moneda al aire”: no se sabe cómo va a caer (ni cuándo, ni dónde, ni cómo). Es impredecible. Es decir, en el próximo invierno, este 2026, podría lloverse y nevarse todo, y usted, lector/a, recordar esta nota como un vaticinio amarillista equivocado. Aunque también podría haber un evento extremo, otra de las características del cambio climático, que haga quedar obsoleta esta advertencia a mediano plazo y patee el tablero mucho antes. No sabemos. Lo que sí sabemos, también, de este fenómeno provocado por el hombre y acelerado por el modelo económico, es que las precipitaciones decaerán drásticamente, aumentando a la par los eventos aislados de lluvias y tormentas extremas imposibles de calcular (preguntale a Bahía Blanca, o a Comodoro en 2017). Chubut 2025 es una paradoja climática: mientras no nevaba en la cordillera, sí nevaba en la costa. No es que “el tiempo está loco”.


28 de junio de 2025: registro de la nevada de tres horas en Madryn. Nada que ver.
“¿Yo? Si no hice nada por la emergencia a la que Ud. refiere”, podría decir alguno. Tal vez, no. Pero de ahora en más, sí tendremos que hacer algo porque ya lo sabe. No hacer nada es también una decisión de la que hacerse cargo.
“El negacionismo climático es una decisión política”, define Ana Liberoff, una de las especialistas a quien entrevistamos para este reportaje. Ana Laura Liberoff tiene un doctorado en biología, es investigadora del Conicet- Cenpat y una de las líneas de su trabajo es aportar herramientas para la gestión del agua. “Ya estamos usando las reservas del Dique Ameghino” para abastecer del recurso a la población del valle inferior de río Chubut, Trelew, Rawson y Puerto Madryn incluidos, reveló. “En los últimos cinco años, la percepción del cambio climático cambió un montón. La gente está más atenta a qué va a pasar en el verano, está en agenda, se está hablando más, también, porque ha habido más eventos de crisis de escasez que en otros momentos”, analizó. “Es parte también de que la gente se dé cuenta de que algo está pasando, ¿no?”.
“A raíz del cambio climático estamos viviendo situaciones de escasez hídrica cada vez más frecuentes. Vivimos la última en esta zona en 2021/2022 y ahora se está repitiendo para 2025, dado que hubo pocas precipitaciones y nevadas en el invierno. Las reservas del Dique son las que vamos a usar en parte este verano y tenemos que empezar a pensar en el verano siguiente, 2026/2027, porque no podemos pronosticar si va haber lluvias y nevadas en el invierno que viene. Teniendo en cuenta esta incertidumbre es que nos tenemos que organizar para cualquiera de los escenarios”, resumió la especialista.

La respuesta nacional: fondos para agua, no; para empresas, sí
La citada Liberoff, junto con Natalia Pessacg y equipo, y en conjunto con el INTA, la Universidad de la Patagonia, la UTN y la Universidad Chubut, tienen publicadas en esta web datos, infografías, resúmenes e información que argumentan por qué es necesario actuar ya. Liberoff planteó que, a la par de que en el último tiempo las investigadoras se sienten más escuchadas por los organismos encargados de la administración del agua, puntualmente el Instituto Provincial del Agua y la Secretaría de Ambiente, estos organismos están colapsados. “La situación gubernamental es pésima, ya venía así desde hace años y ahora está peor: no tienen gente, no tienen plata, tienen que tratar millones de temas en toda la provincia”, expresó.
A este escenario local se le suma el doble embiste de la administración Milei: lleva adelante un desfinanciamiento de la ciencia, y a la par, quita fondos para actuar sobre la escasez hídrica porque entiende convenientemente el problema como un “ciclo natural”. “Nosotros estamos sobreviviendo ahora en esta situación, con sueldos horribles, cada vez menores, con mucho laburo, cada vez más trabajo”, explicó. “Es una decisión política el negacionismo, porque ahí deja de haber compromiso para hacer infraestructura, para mantener… las tomas de agua de las cooperativas, por ejemplo. Al negar la situación, es un lavado de manos de todo lo que se tiene que hacer para evitar o prevenir o adaptarse o mitigar el cambio climático. El Estado se mueve del lugar en el que tiene que resguardar a la población ante eventos extremos, ante mayor probabilidad de sequía”. Como acá y ahora en Chubut. “Es un problema”, fundamentó:
“El agua no es un eje prioritario para Nación. Pusieron ejes para financiar investigación ya orientada a generar servicios tecnológicos o para aportar al crecimiento económico de las empresas: minería, energía, hidrocarburos… Argentina hoy no está financiando el estudio ni de la contaminación, ni de la disponibilidad del agua, ni del cambio climático…”
Según sus proyecciones, para fin de siglo tendremos 40% menos de agua proveniente del río Chubut.
El enfoque de investigación de las especialistas está atravesado por un eje transversal en género y diversidades. ¿Cuál es la relación con la escasez del recurso y con los eventos extremos? Liberoff nos ayudó a visualizarlo: “si pensamos un poquito más en general, desde la perspectiva de diversidad (cultural, edad, género), un sistema de organización que tenga en cuenta múltiples miradas sobre los problemas y sus posibles soluciones, enriquece. No es lo mismo que haya 10 personas que tienen la misma experiencia -llamémosle: varones de 40 años ingenieros que manejan el agua-, decidiendo sobre todo el resto, a que haya también una mujer de pueblos originarios, una señora mayor en su madurez; cada uno con su experiencia. Muchas veces no se imagina las soluciones tampoco si no ve los problemas”.

(En los barrios) el futuro llegó hace rato
Cuando se mira lo que pasa en los barrios periféricos de Madryn hay coherencia con lo expresado por la investigadora. Su población es de 102.143 según el censo 2022, casi el doble que en 2001, pero muy por debajo de lo que afirma su intendente, Gustavo Sastre: “Madryn no tiene menos de 135 mil habitantes, no da por ningún lado el número del Ministerio”. La infraestructura y servicios van corriendo desde atrás. Un caso es el del barrio El Polígono (conocido como el Agroforestal), ubicado al noroeste de la ciudad, donde vivir con escasez de agua es una normalidad desde siempre ya que es una de las barriadas que no están conectadas a la red.

“A través de una tasa que pagamos una vez al mes, el municipio nos provee de 4 mil litros por semana. Esta semana aumentó (de 17 mil a 22.750 pesos). Pero si un camión llega a tener un problema ya no te pasan o te dejan con menos agua, es una tirada de agua que no la podés recuperar. Por más que te quejes no te lo devuelven. Y en esta época de verano a veces nos vemos afectados por los cortes de agua, o si hay un incendio, o si hay un paro en la cooperativa. O a veces nos vemos afectados cuando los camioneros no quieren entregar el agua porque el municipio no les paga. Y hay camioneros que venden el agua a otros barrios en épocas de escasez”, nos relató Ariel, vecino del lugar.
-¿Alcanzan esos 4 mil litros para una familia tipo?
– A veces se llega, cuidando mucho, mucho, mucho el agua, pero por ejemplo un lavarropas semiautomático uno no puede tener porque consume mucho. A nosotros nos cobran mucho más que lo que se cobra en residencia, que son 30 mil litros mensuales el básico y nosotros no llegamos ni a 16 mil. Y otras veces, el agua no nos alcanza.

El barrio Mapú Ngefú, frente al aeropuerto El Tehuelche, también está desconectado de la red de agua de Madryn. “La única posibilidad es que nos traigan en camiones. Al principio los envíos los costeaba la municipalidad, luego una parte y ahora directamente los pagamos nosotros”, relató Aníbal, vecino del barrio, para este reportaje. “La cooperativa compró un propio camión y otro camión es de todos los vecinos del barrio; pero los demás se alquilan. Tenemos tanques de acopio generales interconectados en cada rotonda (así está planificado el barrio, trazado en grandes círculos). Como el barrio entero se considera un único usuario, el costo de los camiones de agua luego se divide entre todos los vecinos; entonces el precio no es fijo: va cambiando. Por eso es difícil tener previsión”, explicó.
-¿Están previstas las obras para extender el acueducto hasta la entrada del barrio?
-Esas obras están paralizadas desde hace unos 25 años y no hay fecha de reinicio: una y otra vez se pasan la responsabilidad de ejecución entre el desarrollador, (Jorge) Almirall, Servicoop y el Municipio-, contó.
Almirall recibió una condena en 2014 por “cometer diversos delitos en la comercialización de terrenos”: los reconoció en un juicio abreviado y la pena que le fijó el juez Marcelo Nieto Di Biase fue “abstenerse de cualquier conducta que pueda impedir o entorpecer cualquiera de los servicios esenciales de luz; agua potable y agua de reuso, necesarios para las personas que viven en el loteo Mapú Ngefú”. Sin embargo, el loteo se sigue publicitando: una inmobiliaria local los ofrece a 30 mil dólares con “servicios disponibles de agua, luz y gas”.
Chubut patas arriba: agua para quién y para qué
El antecedente inmediato de escasez hídrica se registró en 2021, cuando el por entonces gobernador Mariano Arcioni declaró la emergencia en agosto de aquel año y que se extendió por un año. Al mismo tiempo, en diciembre del mismo 2021, el poder político y económico local socio de las multinacionales aprobó una ley que habilitaba la actividad minera metalífera a gran escala (megaminería) y a cielo abierto, que despertó un contundente rechazo popular y fue derogada siete días después, tras una represión feroz aún impune: el #Chubutazo, del que se cumplen cuatro años en esta semana. Una de las principales características de estos mega proyectos es el consumo de millones de litros de agua que su proceso requiere, por eso quienes cuentan años de estudio en la materia hablan de “minería de agua”: consumen tanto el recurso superficial como subterráneo, con probados hechos de contaminación durante el proceso (como el río Jáchal en San Juan).
En este 2025 la historia se repite. Otra vez, en medio de las alarmas por la escasez de agua, el gobernador, ahora Ignacio Torres, avanza también en un proyecto minero a gran escala como “una oportunidad histórica” para Chubut: la explotación de uranio -con YPF Nuclear-. Este tipo de proyectos cuenta con decenas de antecedentes en el mundo de contaminación irreversible de acuíferos (ver el caso de Córdoba) y, así como el de Navidad de Pan American Silver que Arcioni intentó aprobar en ‘21, sería emplazado en la meseta central, zona con escaso acceso al agua. Hace años que los productores ganaderos, comunidades originarias de la zona reclaman acceso al agua para su desarrollo, sin respuesta del Estado.
También el gobernador Torres, sin consultarle a nadie, firmó en Buenos Aires en abril de este año un acuerdo con la empresa estatal de agua israelí Mekorot para “llevar adelante un plan integral de desarrollo hídrico de la provincia”. Los israelíes embolsaron 300 millones de pesos por una “consultoría” costeada por el Consejo Federal de Inversiones. ¿Algún chubutense sabe realmente quiénes vinieron a hacer qué con el agua en Chubut? Lo que sí se sabe es de las denuncias que esta empresa recibió por parte de la ONU por impedirle el acceso al agua a los palestinos.

“No es sequía: es saqueo” resumieron las asambleas vecinales de Chubut en un documento publicado en marco de aquella emergencia hídrica de 2021. “Por las prioridades que se establecieron para el uso del agua, se trata de una herramienta más para el saqueo de nuestros bienes comunes. Si bien el primer lugar es para el uso doméstico y residencial como el abastecimiento de poblaciones, luego se enlistan en orden de prioridad: agrícola, pecuario, industrial, minero, energético, terapéutico, y por último, turístico y recreativo”, señalaron.
Cinco años antes, en 2017, otro episodio extremo provocó que 250 mil chubutenses se quedaran sin agua durante varios días en Trelew, valle y Puerto Madryn. Las lluvias intensas provocaron el desborde de los ríos Chico y Chubut, que arrastraron sedimentos hasta el Dique Ameghino y provocaron valores extraordinarios de turbiedad que las cooperativas no podían procesar. El corte fue indefinido. El recuerdo de días sin clase, baños colapsados, bidones en mano y duchas postergadas marcó a quienes lo vivieron. En Comodoro, el mismo episodio extremo que arrasó la ciudad dio lugar a un tragicómico episodio de corrupción en el que dirigentes oportunistas se robaron hasta el alimento para perros.
En 1998 también se registró un episodio de intensas lluvias e inundaciones en Madryn. La huella que dejó para las generaciones que lo vivieron lo asocian con el arrasado Rancho Cucamonga, boliche costero del que quedó sólo el recuerdo.
Luego de estos episodios, cada vez menos espaciados y cada vez más intensos ¿está preparada la ciudad para afrontar eventos extremos?
Obras que faltan, otro factor de la sequía severa
Otro de los factores clave en este escenario de escasez de agua en Madryn es la falta de obras. Obras que son vitales para disponer del recurso en la ciudad: el agua que llega a Madryn debe atravesar 68 kilómetros por la estepa a través de acueductos hasta la planta potabilizadora. Quien sabe del tema es Pablo Timinieri, gerente de agua y saneamiento de Servicoop, cooperativa fundada en 1949 que desde 1979 es la encargada del transporte y provisión de agua para la ciudad. Timinieri, que está en la cooperativa desde 1986, ubicó clarito las prioridades en una entrevista con este cronista: el acueducto de toma (que con obras complementarias ronda los 25 millones de dólares) y la ampliación de la planta potabilizadora (con un costo de alrededor de los 50 millones de dólares). Esto le otorgaría al sistema el doble de capacidad. Los pliegos fueron gestionados hace más de 15 años ante el Ente Nacional de Obras Hídricas y Saneamiento (ENOHSA), que hoy no existe más: el presidente Milei firmó su disolución a finales de 2024. “Hoy no tenemos a quién solicitarle las obras”, y están adaptando la documentación para presentar ante organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), explicó Timineri. Hay tramos del sistema hídrico de Madryn que datan de 1971.

Hace años que se habla de una planta desalinizadora (transformar el agua de mar en agua dulce), ¿es una opción concreta que estudia Servicoop?
-Sí, es una alternativa que venimos estudiando hace muchos años”, reconoció Timinieri.
Aluar, el gigante del aluminio, ya tiene preparado el proyecto para su propia planta desalinizadora, para así ser autosuficiente y no depender del río.
¿Ampliar la cantidad de agua disponible para Madryn soluciona el problema?
Los consultados coinciden: no. A la par, es necesario concientizar sobre el problema de la escasez y cuidar este recurso finito.
Las respuestas que faltan: las del Estado
¿Hay alguna gestión desde provincia para encarar las obras que el Estado nacional no ejecutará?
¿Es verdad que las reservas del Dique Ameghino son considerablemente más escasas debido al barro que arrastra el río Chico? ¿Qué cantidad de reservas ha consumido la población durante estos meses de escasez?
¿El agua que consume Aluar durante el proceso de producción de Aluminio es considerable respecto del agua disponible para el resto de la población?
La temporada de cruceros se lleva de Madryn más agua de la que consume la gente, ¿mito o verdad?
Estas y otras preguntas preparamos para el Instituto Provincial del Agua. Su titular, Esteban Parra, se mostró predispuesto a brindar su testimonio para este reportaje, pero quienes manejan la prensa del gobierno provincial debían autorizarlo primero, nos dijo. Luego de solicitarlo, insistir y esperar, no recibimos respuesta.
El lector se quedará, al menos en esta entrega, con las ganas de conocer esa información.
¿Harán esperar lo mismo y dejarán sin respuesta también a los medios tradicionales de la provincia que construyen el relato de la administración Torres todos los días?
Según los medios Azul Media, El Chubut, Jornada, LU17, Lu20 radio Chubut, Radio 3 Cadena Patagonia, Cadena Total, La Voz de Madryn entre otros que sí pudieron entrevistar a Parra, publicaron que no hay de qué preocuparse y que el abastecimiento del agua es “normal”.
La que nos toca
“Sorprende que estamos en niveles de consumo por habitante muy por arriba de la media de los países que cuidan este recurso, finito y ambiental. Quiere decir que hay como un relajamiento”, expresó Timinieri. La entrevista se hacía en septiembre, mientras Madryn había estado dos días sin agua por la ruptura de un tramo de una obra de 1971. “Y hay otras actividades, recreativas, como el uso del recurso para riego, para piletas de natación, que, si bien celebramos porque en una zona semidesértica la gente está muy asociada al uso del agua, al verde, hay que hacerlo con una atención, con instalaciones que optimicen ese recurso, y no porque está ese recurso, lo tomo y lo deshecho. Y eso lo vemos también en las mediciones que tenemos en los sistemas cloacales”.
Madryn tiene fama de tener buena calidad de agua potable. ¿Recomendás beber el agua que sale de la canilla?, le pregunté a Liberoff. Dijo que sí. Le pregunté si era como una burbuja poder tomar agua de la canilla respecto de otros lugares de Argentina (de América, ni hablar), ventaja antes impensada en lugares con el río tan cercano geográfica como culturalmente, como el valle de Río Negro. Me dijo que sí, que lo es.
¿Qué panorama hay de cara al verano? Timinieri: “hay que esperar el peor escenario: menos horas de habilitación, más horas de corte y más seguido, que ya comenzaron antes del verano (el Plan Verano se lanzó en primavera, con cortes cada dos días programados por zonas). Si las obras no vienen, esta ciudad va a tener cortes programados todos los días”.
Qué panorama. ¿Qué propone?
-Somos hijos del rigor, necesitamos de legislaciones que regulen nuestras conductas. Aplicar las que están e ir a la vanguardia de nuevas normativas que posicionen a una ciudad con conciencia ambiental. En los países que cuidan el recurso no es barato: tiene un precio. Ese precio no tiene una finalidad comercial, tiene una finalidad de desalentar el consumo suntuoso. Es decir, que uno cuide ese recurso. Estamos en una ciudad semidesértica, con una cuenca muy frágil que es nuestra única fuente de captación, que también hay que cuidar y también hacer obras allí, pero eso es resorte de otros organismos. Que exista ese valor, que tome conciencia la sociedad que lo tiene y que cueste mucho (dinero) derrocharlo.
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Diciembre. Caos. Por estos días se cumplen cuatro años del Chubutazo, que fue por el agua de todos. Mientras escribía esto detenían a vecinos de Rawson por manifestarse en defensa del agua aquel 2021. Por estos días de diciembre la gente en Mendoza lucha en la calle por el agua, también hay detenidos, también hay represión, aunque no sea noticia para los medios de siempre.
Que el agua valga más que el oro.







Tremenda la nota de Fabri respecto del saqueo del agua, es desesperante ver cómo la gente lo entiende y lucha por su derecho humano al agua y los gobiernos negocian con este recurso, son perversos y necios . Ojalá el pueblo nunca se calle.