Los recortes sobre la ciencia tienen doble impacto, individual y colectivo. Por un lado, el desgaste en las y los trabajadores de ciencia, que perdieron de bolsillo un 40% de poder adquisitivo desde 2023, perdieron la cobertura de la obra social para ellos y sus familiares y perdieron la certeza de la estabilidad laboral: 379 becarios se quedan sin trabajo el 31 de julio. Y por otro, el impacto en la operatividad del sector científico, que corre riesgo de seguir funcionando. En entrevista con Sur Arriba, los científicos del CONICET – CENPAT de Puerto Madryn Damián Pérez, investigador, y Jonatan Flores, becario, afirmaron que la ciencia argentina está atravesando su peor crisis en 30 años: “estamos peor que en 2001”.
El 31 de julio, cuatro investigadores en formación del CONICET- CENPAT Puerto Madryn se quedarán sin trabajo. A nivel nacional son 379 becarios posdoctorales en la misma situación: se les termina la beca y así, su carrera científica dentro del organismo. “No nos responden, no nos atienden y no es una situación nueva: lo reclamamos desde hace tiempo. Esto afecta de manera individual, a familias, que no sabemos cómo vamos a seguir subsistiendo”, manifestó a Sur Arriba Jonatan Flores, quien trabaja en el Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR).
“La situación se ve agravada porque nosotros nos presentamos a concurso para entrar a la carrera de investigador científico, que es la continuidad laboral, el concurso de este año porque el del año pasado no se hizo -se salteó, no abrieron convocatoria; eso generó un desfasaje en el tiempo entre nuestra finalización de becas y la publicación de los resultados que recién estarán en agosto del año que viene (ahí se vería qué personas salen beneficiadas o no). El reclamo es tener esa continuidad como corresponde, como el organismo se había comprometido cuando asumimos nuestro trabajo, para poder llegar al año que viene con una continuidad laboral tanto desde lo salarial como poder continuar con nuestras líneas de investigación”, explicó Flores.
Las líneas de trabajo que realizan los becarios en el Cenpat tiene impacto en el manejo de especies exóticas invasoras, la zoonosis y la salud de la fauna marina y la biodiversidad de aguas profundas. Agregó uno de los becarios ajustados: “no sólo nos afecta a nosotros sino también a nuestros grupos de trabajo, los institutos, los laboratorios, porque son líneas de trabajo que se van cortando, se van perdiendo. Se van perdiendo eslabones, y así servicios que brinda el Cenpat a la comunidad de Puerto Madryn y a toda la región: a empresas privadas, del sector público… a medida que se van desmantelando, se va deteriorando y afecta a distintos sectores”.


Este escenario de recortes a los becarios es parte del ajuste generalizado que lleva adelante como modelo el gobierno de Javier Milei. A tal punto que es el sistema científico en general el que corre riesgo de seguir funcionando. “La ciencia argentina está atravesando su peor crisis en 35 años. En números estamos peor que en 2001”, resumió Damián Pérez, investigador adjunto del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología (IPG), otro de los entrevistados para este reportaje. “Por las pérdidas que ya tuvo la ciencia argentina, si esto empezara a arreglarse el día de mañana no tardaríamos menos de 30 años en recuperar lo que fue el sistema científico nacional. Hablo sólo del ajuste de los últimos tres años”, graficó.
“Hay desabastecimiento, falta de financiamiento, perdimos subsidios, capacidades técnicas, perdimos la capacidad de poner en marcha nuevas investigaciones. Hace unos días avisaron que se caían todos los concursos técnicos que habían sido hechos en 2023 sin abrir nuevos. Hoy no tenemos técnicos para operar, gente que es insustituible, algunos con hasta 10 años de formación para ocupar esos lugares”.
En el aspecto salarial, como trabajadores, los científicos sufrieron la pérdida del poder adquisitivo: más del 40% comparado con 2023. “Eso nos afecta en el día a día, a nuestras familias, en poder pagar un alquiler…” explicó Pérez. Y a este escenario se suma el recorte de la obra social, un derecho que le corresponde a cualquier agente del estado: Conicet les proveía la cobertura a través de Unión Personal, directamente cortada acá en Patagonia, al punto que hasta en Madryn y Trelew cerraron sus oficinas. La página web tampoco funciona. “No solo perdemos nuestro salario, sino también nuestra salud”.

-¿Cómo es vivir, trabajar, de esta manera?
-La situación que vivimos es muy complicada, es casi perversa. No nos atienden, no nos responden. Esto no lo empezamos a reclamar ayer, sino que pusimos con la antelación necesaria este tema sobre la mesa para encontrar una solución. El día a día es muy complicado, muy difícil y te afecta a nivel personal, hay familias detrás, y no sabemos básicamente cómo vamos a seguir subsistiendo en los próximos meses”.
Los contratos se caen el viernes 31 de julio.







